Levtxaro, weche ñidol

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Prácticamente a todas las generaciones de escolares les contaron en sus colegios y escuelas la historia y vida de Leftraro, lo que convierte a nuestro Ñizol (jefe o superior) en uno de los Mapuche más conocidos. Nos parece fantástica la difusión y el respeto con que se mira a nuestro Ñizol en el mundo entero, pero aún así, esta circunstancia ha tenido un doble filo, porqué?

Primero, los políticos y la historiografía chileno-argentina han utilizado la figura de nuestro Ñizol para opacar o invisibilidad a otros grandes de nuestro país, como son Pelontraro, Yanketruz, Kalfukurá, Mañil Wenu, Külapang, Vutápichuñ entre muchos otros que sirvieron con igual ahínco, capacidad y dedicación a mantener la libertad e independencia de Wall Mapu.

Como podemos observar, en la aulas de clases de ambas repúblicas, la Historia Mapuche ocupa un espacio diminuto en los planes de estudio, enseñándose sólo el primer período de relaciónes, que ellos llaman “conquista”, para luego dar un salto enorme hasta 1883 a los llanos de Putué (en Chile), donde las armas chilenas forzaron nuestra rendición; y mostrar a la posteridad como si desde los tiempos de la formación de la tierra hasta el presente, Chile siempre hubiese sido Chile, y señalar como chilenos a todas la personas nacida en este territorio sin importar su época; con la agravante que durante casi toda la vida independiente de Chile se ha intentado y sigue intentando ideologizar a la población mostrándole sólo la parte más dura de las relaciones Hispano-Mapuche y señalando a nuestros abuelos como convencidos y auto identificados “chilenos y argentinos”, concepto que para los criollos comenzó a acuñarse a fines del siglo XVIII. La mejor prueba de esto lo vemos en el programa de televisión chileno “Grandes Chilenos”, que incluye a Leftraro como un gran chileno, que como es lógico no tenía conocimiento que 261 años después de su muerte, Bernardo O`híggins declararía en Concepción la Independencia y por ende el nacimiento del Chile de hoy. Leftraro es el mejor ejemplo de la manipulación de la historia, se le trata de chileno siendo que él se opuso con su vida a los fundadores de las bases de Chile y considerando además que Chile aún no existía. Ver:http://www.educarchile.cl/Portal.Base/Web/VerContenido.aspx?ID=186982.

El segundo aspecto es referido a la imagen misma de Lftraro, retratado como un genio militar “salvaje”, de cabellos largos, desnudo y sólo cubierto por un taparrabos, que logró detener y derrotar a una potencia militar como era el Imperio Español de Carlos V. Es decir, se pretende generar una imagen física “prehistórica” de nuestros antepasados, retrato que no puede estar más alejado de la realidad.

Ya analizados los “pero” de la fama de nuestro general, veamos quién fue el Ñizol Toki Leftraro.

Leftraro o Traro Veloz, en una traducción literal que deja fuera los aspectos espirituales y culturales del nombre mismo, fue bautizado por Pedro de Valdivia como Felipe Lautaro o Alonzo Lautaro, como señala Encina. Lautaro le decían, por la imposibilidad para los españoles de pronunciar su nombre, Leftraro. Habría nacido en lo que era Carampangue y Tirúa cerca del año 1534, aunque otros dicen que al norte del río Bío Bío. Hijo del Lonko Kuriñanco, fue capturado por los españoles alrededor de 1546 cuando tenía aproximadamente 11 años de edad y fue obligado a cumplir las labores de caballerizo de Valdivia.

Durante su cautiverio, Leftraro conoció a Wakolda, quién era prisionera y sirvienta de Francisco de Villagrán. Se cree que ambos huyeron juntos del cautiverio, convirtiéndose Wakolda en la  mujer principal de Leftraro, desconociéndose si tuvo más mujeres, puesto que nuestro Az-mapu permitía la "poligamia".

Físicamente, describen a Levtxaro como

un joven no muy alto, más bien grueso, de unos ojos negros penetrantes, cuerpo robusto y rostro lleno; anchas espaldas y torso levantado, de agradable apariencia. Vestía una camiseta colorada española, un bonete de cuero grana. La cabeza rapada era coronada con un copete que se dejaba como insignia de generalato; además portaba la simbólica Toki Kura, emblema de piedra que cuelga del cuello, además de la Clava que portaba en su mano, símbolos del jefe de guerra o Toki”

Como podemos ver, la descripción que dan de Levtrxaro los españoles es muy distinta a la que retratan los estudiosos Chilenos en sus dibujos y óleos. Leftraro usaba Chiripa, que es un pantalón ancho que puede llegan a media pantorrilla o hasta los tobillos, y que se coloca a modo de pañal. Cuándo llega a los tobillos se usa y usaba con charawilla o polainas.  

Leftraro, observó atentamente los entrenamientos del ejército de España, sus tácticas de guerra, el uso del caballo, el uso de las armas, en que casos debía usarse una u otra, el uso e importancia de la corneta, la importancia de las retiradas, que no significaban cobardía sino que un acto de inteligencia cuándo eran necesarias.

Hizo muy buena amistad con el Capitán español Marcos Veas, quién reforzó lo aprendido por Leftrarü, enseñándole a tocar los distintos tonos de la corneta y en que casos se debía usar uno u otro, el uso práctico del caballo, armas de fuego entre otras cosas.

Después de las Batallas de Andalién (22 de febrero de 1550) y de Penco (12 de marzo de 1550), Levtxraro observó la cantidad de abusos, escarmientos y asesinatos que cometió el ejército Español al mando del Gobernador de Chile Don Pedro de Valdivia, que hizo germinar en él una cólera y un resentimiento que años después explotaría.

Algunos piensan que a principios de 1553 partió a territorio Reche, con su mujer Wakolda, la trompeta de Marcos Veas, un caballo y ropas de los españoles. Por esto es que hay algunos retratos de Levtxraro con una capa roja, una armadura de acero y pantalones de corte Hispano.

Al llegar habría sido visto con malos ojos por los peñi (hermanos), pero después de discursear en un kollajtún, en donde se habría encontrado el Lonko Kolo Kolo, Paicaví, Lemu-Lemu, Vutxapel, entre otros, demostró sus dotes de liderazgo y convenció a los lov de la necesidad de enfrentar la guerra de una manera distinta. Fue así como les enseñó a usar el cawellu (caballo); a retirarse del campo de batalla, dejando siempre un lugar para hacerlo; les enseñó a elegir los espacios donde debía llevarse a cabo el combate; el uso de la corneta; mandó a crear cientos de lanzas de unos 4 a 5 metros para contener las embestidas de la caballería, lanzas que debían estar ocultas a los ojos de los españoles, y que deberían tener tras de sí un pié de apoyo para aguantar mejor a la caballería; creó un efectivo sistema de espionaje, por ejemplo, dejaba encerrados en Ruka varios días a algunos Kon`a, cosa que se acostumbraran a la oscuridad, para luego mandarlos de espías nocturnos al campo español, asimismo preparó a muchos peñi, lamngen, pichi wentxu etc…. 

Una vez nombrado Ñizol Toki, comenzó a hacer los preparativos para el primer Gran levantamiento de la tierra. Fue así como el primer gran golpe lo dio el 25 de Diciembre de 1553 en la Batalla de Tucapel:

“Don Pedro de Valdivia sale desde Concepción hacia Külakoyam para, según algunos, explorar la zona y según otros reforzar los fuertes que se habían fundado en el corazón de Ngulumapu.

Durante todo el trayecto no tuvo la más mínima resistencia, lo que ya le parecía raro, por lo que decidió enviar una avanzada que no volvió a ver, salvo sus restos humanos. Se dirigía a Külakoyam, pero consideró mejor avanzar hacia Tucapel para encontrarse con Gómez de Almagro que contaba con varios refuerzos.

Cuándo llegó a Tucapel el espectáculo fue increíble y deprimente para el Gobernador. El fuerte estaba absolutamente destruido, humeante y despoblado. Ordenó a la tropa levantar un campamento en las mismas ruinas para descansar los caballos y sus cansados cuerpos. En el preciso momento en que descansaban holgadamente se escuchó el temible sonido del Küll Küll (trompeta Reche), Valdivia ordenó montar los caballos y dispuso las posiciones de sus hombres para la batalla. Dividió sus fuerzas en tres cuadrillas de soldados, cada una de 20 hombres españoles, reforzadas por un numeroso e indeterminado contingente de yanakona, y esperaron el ataque de los antiguos que salían de las quebradas decididos a todo.

Cuenta Encina que como buenos cruzados antes de presentar batalla, y a pesar de la extrema cercanía de las tropas de Levtxaro, Valdivia dispuso que todos sus soldados, incluyéndose él, pusieran una rodilla en el suelo y rezaran a la Virgen María mientras silbaban las flechas por sus oído: “Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros .....”.

El primer choque fue beneficioso para los españoles que sacaron la mejor parte, logrando rechazar el ataque y enviar a la caballería tras los Reche, (no olvidar que la denominación de Mapuche es muy posterior), que corrían a refugiarse a las quebradas. Más tranquilos y con sensación de victoria, escucharon sonar nuevamente el Küll Küll, cosa que los sorprendió porque ya se tenían por vencedores y no era lógico en aquella época una batalla presentada de esa manera, apareciendo una nueva masa de soldados frescos y descansados a enfrentar al invasor. Después de un largo combate nuevamente fueron rechazados, para que al sonar a lo lejos el Küll Küll se replegaran a refugiarse sin poder ser perseguidos por la caballería española porque huían cerro abajo hacia las quebradas y al bosque.

 No pasó mucho tiempo para que nuevamente se escuchara el Küll Küll, y los españoles con sus yanakona fatigados, sedientos y secos por el polvo comenzaran a dar muestras evidentes de cansancio y desesperación.

Nunca antes  habían visto una estrategia empleada de tal forma (guerra de guerrillas), Levtxaro había creado un nuevo sistema de guerra, que hasta esa fecha era desconocido. Con la tercera carga y el uso letal de macanas, sogas y boleadoras en contra de los caballos españoles, la batalla se inclinó en favor de los Reche.

El golpe de gracia lo dio el mismísimo Levtxaro, quién montado en su caballo, cargó en contra del Español invasor terminando por masacrar al enemigo.

Cuentna que Levxraro salió de una quebrada delante de sus centauros de elite, se detuvo un instante, viéndose imponente con su cabeza rapada, su lanza y la camisa española, hizo caracolear su caballo, giró mirando a sus soldados y les dijo: Kewatuaiñ pu Kon´a, kewatuaiñ!, Weweafiñ taiñ mapumew, taiñ pu votëmmu, weweafiñ!!!!, (pelearemos soldados!, pelearemos!, por la libertad de nuestra tierra, por la de nuestros hijos, libertad!) alzó la lanza y gritó Yayayayayayaya!, siendo imitado por sus soldados, luego giró encarando al enemigo que peleaba a la distancia y gritó por última vez lan lan lan lan lan!!!!! (muerte, muerte, muerte, muerte, muerte!!!!!), yayayayaya!, e incrustó sus talones en los ijares de su caballo iniciando con sus weichave la furiosa carrera hacia la gloria, la muerte y la honra en la memoria de los antepasados.

En medio del combate que tenían los españoles contra la infantería Reche, Valdivia alzó la vista y vio la embestida final de los weichave de Levtxaro, miró  a quiénes lo rodeaban y dijo: ¿Caballeros que haremos?, el Capitán Altamirano le respondió ¡Que quiere vuestra señoría que hagamos sino que peleemos y muramos!.

El choque fue brutal, los yanakona se desbandaron para ir muriendo en los alrededores asesinados por los soldados Reche que resguardaban el cerco sobre Tucapel, los españoles se defendían con coraje pero iban cayendo uno a uno. Valdivia, desesperado, huyó junto al Clérigo Pozo sobre sus caballos de grandes condiciones, pero el infortunio se apoderó absolutamente del Gobernador, quién quedó empantanado en un vado y luego fue capturado.

Algunos autores cuentan cruentas historias sobre la muerte de Pedro de Valdivia, la más conocida y aceptada dice que durante la negociación el Lonko Lewkotón (Pilmaikén según Mariño Lobera) muy dolido por la pérdida de todos sus hijos, tomó una masa y desnucó a Valdivia de un mazazo en la cabeza. Otros dicen que murió cuándo lo obligaron a tomar oro hirviendo, esto por su gran ambición aurífera. Otros cuentan que lo desollaron vivo con conchas de mar.”

Nosotros nos inclinamos por la primera versión por una razón cultural. No creemos que Lewkotón lo haya matado por razones emocionales, sino más bien rituales. Antes de la batalla y después de ésta era común sacrificar prisioneros españoles, (por razones netamente religiosas que no detallaremos en ésta columna), quiénes corrían esta suerte eran los soldados de mayor rango y prestigio, por lo que no es de extrañar que un Gobernador capturado y entregado a la voluntad de nuestros antepasados, haya sido sacrificado para apropiarse de sus facultades, de él mismo y de la nación que representa, además de ser utilizado como trofeo de guerra que permita levantar a quiénes no se han levantado. Este tipo de sacrificios por un mazazo, y más hacia el siglo XVIII y el siglo XIX por lanzazos, son señalados por muchos autores como Pineda y Bascuñán, el padre Rosales, Pascual Koña entre otros.  

Vale la pena mencionar que según el administrador del actual fuerte Tucapel (Cañete, Ngulumapu), la Batalla de Tucapel nunca habría existido como tal. Según cuenta él, la batalla habría ocurrido en un cerro cercano al actual fuerte y que se divisa desde allí. El nombre de esta batalla habría sido batalla de MATANZAWE (según él, lugar de matanza en mapuzungun). Hablaba que los Reche le dieron este nombre a esta batalla por haber sido una matanza, llamándose posteriormente Tucapel en honor al Lonko Vuxapel para de esta manera honrar sus oídos y ganarse su confianza.

Agregó además que la historiografía esta muy manejada y que esta batalla no existió realmente y abría sido un montaje de los historiadores y gentes de la época.

No habíamos escuchado a un historiador mencionar la existencia de esta batalla de matanzawe, es más, la denominación que da el administrador del fuerte a la batalla MATANZAWE (según explico él, en mapuzungun) no es correcta, dado que la palabra matanza no existe en Mapuzungun y we quiere decir lugar o nuevo según el contexto de las palabras, ejemplo rukawe lugar de casas, panguiwe, lugar de pumas. Quizá un nombre más apropiado hubiese sido l`anemuwnwe. (se agradece el tiempo y disposición del administrador del fuerte quién nos acogió muy cálidamente.)

Después de esta gran victoria y con la cabeza del Gobernador que tantos abusos cometió a nuestros antepasados, Levtxaro comenzó a preparar la siguiente campaña. 

Mientras hostilizaba y sitiaba Concepción, el ahora Gobernador Francisco de Villagra, se aprestó para salir a hacer frente a los Reche con un destacamento de 370 soldados, unos 2000 yanacona o “indios amigos” y seis piezas de artillería. (Según Encina, muy pro Español, Villagra iba con 154 soldados, 6 cañoncitos y unas mantas para proteger a los arcabuceros de las flechas y piedras, sin mencionar el grupo de yanacona que iban)

El 23 de febrero de 1554 (24 según Encina, cruzando el Bío Bío el 25) cruzaba el Río Bío Bío para castigar a los alzados Reche, sin ser molestado ni en el cruce del Bío Bío ni más adelante. Como el camino era de difícil acceso debido a la vegetación, más o menos en el valle de Kolkura envió una avanzada de unos 30 soldados dirigida por el Capitán Don Alonso de Reinoso. Cuándo llegaron a la cima que por un lado tenía una quebrada y por el otro una espesa vegetación (Cuesta de Larakete, la pendiente que mira hacia Arauco actualmente, aunque otros dicen que en la cuesta de Mariwenu sobre Chivilingo) fueron cargados por los Reche, que pensaron que las tropas de Reinoso se trataban de la mayor parte del ejército; el ímpetu y la fuerza del ataque hizo retroceder a los 30 soldados para juntarse nuevamente con el grueso del ejército, que sin muchas dificultades ganó la cima. 

Eran las 8:00 PM, Villagra había despreocupado su retaguardia que sólo tenía una salida y que ya estaba repleta de troncos y albarradas; ordenó formar a sus tropas en línea de batalla y emplazó a la artillería y a la arcabucería detrás de la infantería y la caballería. No pasó mucho tiempo antes que se escuchara el glorioso sonido del Küll Küll dando las órdenes de batalla Reche y que posterior a este se escuchara un ensordecedor avavan yayayayayayaya! y sonido de golpes en la tierra que hacía retumbar todo Ragco.

Los Reche comenzaron a salir en oleadas igual que en Tucapel, volviendo los grupos a descansar para que salgan luego otros y así sucesivamente. A las 12:00 PM, los españoles, muy cansados, aún se defendían bien, pero el calor, el cansancio, el polvo y la sed comenzaron a debilitar rápidamente sus fuerzas físicas y la renovación de los weichave que venían descansados y frescos hacía imposible continuar al invasor la batalla. Como la moral de los soldados invasores comenzó a ralear, su General y Gobernador, para animarlos, comenzó a pelear en la delantera con gran energía y denuedo, pero los weichave detectaron que era el apo, dando grandes voces de esto, lo lacearon y lo echaron a tierra, lo tomaron entre las espadas españolas que se esforzaban por evitar su captura, lloviendo sobre Villagra montones de mazazos que abollaron gravemente su armadura; pero los españoles con un golpe de fuerza recuperaron a su apo ensangrentado y adolorido, sin caballo y muy cansado, pidió otro caballo y siguió peleando.

Ya eran la una de la tarde según Encina y los españoles ya intentaban huir a pesar de las ordenes del Gobernador; a las 4:00 PM los Españoles ya no daban más, Levtxaro al observar esto ordenó capturar la artillería y los bagajes enviando a dos escuadrones para cumplir con el objetivo. Al cumplir la orden a perfección, la batalla ya la tenían ganada. Villagra ordenó la retirada hacia Concepción, retirada que se cumplió en total desorden, lo que produjo un desastre aún mayor para los españoles; Levtxraro orientó la retirada de los españoles o por una albarrada o por un camino que conducía a un precipicio. Quiénes tomaron el camino de la albarrada pudieron salvarse en muy corto número, siendo 20 los españoles que lograron huir del combate incluyendo a Villagra, llegando a Concepción en muy mal estado.

Después de una Batalla ganada, nuestro Az-Mapu tiene como regla celebrar y agradecer a los antepasados, por lo cuál mientras los pobladores huían de Concepción, nuestros victoriosos Reche celebraban la victoria, a pesar de la fuerte oposición de Levtxaro, que sabía que era el momento para haber exterminado totalmente a los invasores mientras se dirigían a Santiago sin más protección que un grupo de soldados que Villagra había dejado antes de salir. Después de pasado el vuxa kawing y el auka purrun, los Reche incendiaron Concepción.

Más adelante veremos que Pedro de Villagra, sitiado en Imperial, atacó por sorpresa los Pukará de los Reche, eran tres Pukará, venciéndolos con muchas dificultades y liberando de todo peligro La Imperial.

El siguiente golpe de Levtxaro fue destruir Angol, ya que los vecinos huyeron y abandonaron la ciudad los Reche la incendiaron. Inmediatamente comenzó un nuevo ataque a la recientemente re-fundada ciudad de Concepción. Levtxaro construyó un Pucará en un punto inexpugnable para los invasores y esperó a que los españoles lo atacaran.

Ocurrido el ataque Español, los Reche los rechazaron, trabándose una persecución hasta los muros de Concepción, muriendo en la entrada sacerdotes, soldados y vecinos. Finalmente esto terminó en una carrera de quién alcanza a huir al barco que esperaba en el mar a los sobrevivientes, muriendo casi todos cogidos por alguna lanza o flecha Reche. Concepción nuevamente fue incendiada.

Durante este período, a raíz de la sequía, a las quemazones de los españoles y a la poca atención que los antiguos le prestaron a las sementeras, comenzó una terrible época de hambrunas, con cientos de muertos. Para rematar esta situación hubo una epidemia de tifus entre los Reche que los diezmaron completamente, fue así como Levtxarü no pudo contar más con grandes cantidades de Kon`a y se vio obligado a maximizar totalmente sus fuerzas.

En 1556 cruzó el Bío Bío y se dirigió al Maule con unos 2000 Kon`a, reclutando a cuánto Pikunche encontró y castigando con dureza extrema a aquellos que no querían unirse a la causa que pretendía expulsar a los bárbaros invasores.

No ocurrieron grandes acontecimientos dignos de contar, más haya de un enfrentamiento con pequeñas fuerzas Españolas.

Durante la campaña de 1557 Levtxaro se instaló con un Pukará a orillas del río Mataquito en la Cuesta del Peteroa, actual comuna de Walagñé; se enteró que Pedro de Villagra venía desde Santiago con 50 jinetes, 12 arcabuceros y 300 yanacona. Con estos antecedentes, decidió atacarlo por la retaguardia, enviando a su Caballería con lanzas, haciendo a Villagra replegarse a un valle. Mientras tanto otras fuerzas Reche se enfrentaban a Diego Godínez que traía 30 jinetes, siendo vencido por los peñi y obligado a retirarse.

Villagra envió un emisario a hablar con Levtxaro, su viejo amigo Marcos Veas, quién le pidió que se rinda ante la Corona Española. Levtxaro rechazó la oferta y le dijo que perdonaría a España si estos fijaban como frontera el Río Maule, pidiéndole además como tributo mujeres, caballos, armas entre otras cosas, para no atacar la colonia española. Esta oferta también fue rechazada.

Después de este episodio, Levtxaro, a través de sus espías, se enteró que Villagra salía de Santiago a combatirlo; por lo que escondió sus tropas y dejó que Villagra pasase de largo pudiendo así atacar el desguarnecido Santiago. Preparó sus tropas y partió en pos de Santiago, pero un Lonko de sus fuerzas desertó de la expedición junto a todas sus lanzas porque no soportó más los abusos que Levtxaro cometía con los Pikunche y los llamados Promaucaes por los españoles y purumauka por los Kechua, que no querían ir a la guerra. Después de esto a Levtxaro no le quedó otra cosa que volver al Peteroa. (los antiguos Reche no gustabamos salir de Wallmapu a pelear con los españoles,  dejábamos atacar al español, y una vez que lo rechazábamos de nuestro país quedábamos conformes; fue Levtxaro uno de los pocos iluminados que entendió que de Santiago provenía el germen, y que allí había que destruirlo, esto los demás Lonko no lo consideraban y preferían quedarse en Wallmapu sin pensar a largo plazo. Para Levtxaro esto resultó un fuerte golpe para sus dotes de líder que lo obligó a incurrir en los procedimientos ya mencionados para reclutar tropas.

Villagra se enteró a través de los Pikunche que Levtxaro estaba en el Peteroa, y en el acto decidió enviar una avanzada hasta el río Mataquito, uniéndose él más tarde a esas tropas. Como Levtxaro pensaba que Villagra se encontraba muy al sur, no se preocupó de los centinelas, el camino estaba hecho para los invasores, quiénes rodearon el cerro y subieron por una empinada cumbre. Las tropas iban al mando de Juan de Villagra, quién moriría en la acción atravesado por una lanza en plena cara, y 57 jinetes, cinco arcabuceros y más de 400 yanacona.

Era la madrugada del jueves 1º de Abril de 1557 y las tropas invasoras subían sigilosamente, hasta que un grupo más avanzado de invasores hizo sonar la trompeta apresurando el ataque y dando la advertencia a los Kon`a del peligro. El combate duró más de cuatro horas, las tropas de los Wingka se dirigieron directamente al toldo de Levtxaro que salió empuñando la Espada del ex Gobernador Pedro de Valdivia, sirviéndole de nada para evitar la lanza que lo atravesó y lo dejó inerte en el campo de batalla. Los Weichave cayeron uno sobre otro para evitar ser derrotados, muriendo casi 700 de los 800 que defendían a Levtxaro. La batalla había terminado, los españoles en un acto de “civilización” extrema (civilización que venían a enseñar a los antiguos) cortaron todos los miembros del cuerpo de Levtxaro repartiéndolos por el territorio de la Gobernación de Chile, y dejaron por más de un mes su cabeza puesta en una lanza en la plaza de armas de Santiago.

Esos fueron los días del gran Levtxaro, el primer gran líder Reche.

Comentarios

historia verdadera muy linda

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