Tawantinsuyu en Wallmapu, la llegada del Imperio del sol.

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TAWANTINSUYU EN WALLMAPU, LA LLEGADA DEL IMPERIO DEL SOL PARTE I:

Poco se conoce, y de manera muy imprecisa, la relación que existió entre el Tawantinsuyu y el Meli Wixan Mapu. Algunas fuentes documentales repiten lo que les contaron algunas personas de edad, que vivían alejadas del lugar de los hechos, sobre lo que fue la invasión del Tawantinsuyo para extender sus dominios de lo que ellos denominaban Koyasuyu. Sumado a lo anterior, la inversión en investigación arqueológica es muy baja en Chile lo que ha significado poca información recabada en los puntos de encuentro entre ambas naciones, tal cual ocurre con los territorios comprendidos entre el río Bío Bío y el río Maule.

El Inka Garcilaso de la Vega señala que el Inka Yupanki se dirigió junto a su ejército a Atacama, territorio Likan Antay y confín del Tawantinsuyu, y desde ahí inició la invasión sobre los pueblos de más al sur. Primero llegaron a Kopayapu (Copiapó), luego a Kukimpu (Coquimbo) hasta llegar al valle de Chili que según Bengoa es Quillota y según Vivar es Aconcagua. Garcilaso cifra al ejército Inka en 50.000 hombres de guerra entre Kopayapu y el valle de Chili. Posteriormente avanzaron hasta el río de Maulli (Maule) con 20.000 hombres para invadir el territorio de los que ellos denominaban Purumauka y los españoles Promaucaes. Después de intimarlos a rendición se trabaron en una furiosa batalla que duró 3 días contra 20.000 Purumauka, siendo finalmente derrotados.

El anterior es el retrato, muy resumido, que nos deja Garcilaso de la Vega sobre la invasión Inkaika que se estima tuvo lugar aproximadamente en 1460 y que habría durado seis años desde que el Inka salió del Cusco. Grafica el momento en que el Imperio del Sol llegó al Meli Witxan Mapu para quedarse.

El Tawantisuyu ocupó territorio Mapuche desde el río Maule hasta Aconcagua, trasladando a los habitantes del lugar a otros territorios y trayendo gente desde el norte a poblar estos parajes, además instaló centros religiosos y políticos, según la teoría clásica el más importante sería el de Quillota pero en los últimos años el arqueólogo Rubén Stehberg ha planteado que Santiago estaría construido sobre un importante centro administrativo y religioso del Tawantinsuyu quedando la duda sobre cuál habría sido el centro administrativo de poder del Inka. Pocos kilómetros al sur de Santiago encontramos el pukará de Chena que tenía un uso militar y religioso, y más al sur, en la confluencia de los ríos Rapel y Tinguiririka, encontramos otro Pukará.

El Inka habría instalado pukará desde el río Maule hacia el norte creando una especie de zona de seguridad para proteger sus nuevos centros administrativos. En este sentido el Abate Molina cree que el dominio del Inka llegó hasta la confluencia de los ríos Rapel y Tinguiririka por considerar que si fuese hasta el río Maule estos estarían dentro del territorio mismo del bando vencedor, lo que en su opinión es absurdo.

Hay cronistas como Anello Oliva y Miguel de Olavarría que señalan que el Inka habría llegado hasta el río Bío Bío, posición apoyada por Barros Arana. Actualmente la comuna de Hualqui promociona como lugar de atracción turística la Piedra de la Costilla postulándolo como un centro religioso Inkaiko. Finalmente un sector minoritario postula que el Tawantinsuyu habría atravesado el río Bío Bío llegando hasta Imperial e incluso a Mallólafken (Villarica), fundamentan su hipótesis en el tipo de alfarería encontrada, los kechuísmos del mapuzungun y el parecido, en algunos aspectos, entre la ritualidad de la religión Mapuche con la del Imperio del Sol. Tom Dillehay en su libro Monumentos, Imperios y Resistencia en los Andes, sin inclinarse derechamente por alguna postura, practica un interesante análisis referente a los artefactos, construcciones, testimonios, prácticas rituales y cosmovisión de los Mapuche que vivían y viven al sur del río Bío Bío (principalmente los del valle de Lumako) y las compara con los artefactos, construcciones, hechos históricos, practicas rituales y cosmovisión del Tawantinsuyu.
Nosotros nos inclinamos por la postura clásica de que existió una frontera entre el Tawantinsuyu y el Meli Witxan Mapu en el río Maule que, sin perjuicio de ello, no implicó una muralla cultural ni habría importado tampoco un imposible para que diplomáticos hubiesen atravesado para uno u otro lado de la frontera. Esta hipótesis es respaldada por los testimonios de Pedro de Valdivia, Garcilaso de la Vega, Cieza de León y Alonso de Ercilla entre otros.
De esta manera el territorio Mapuche habría quedado dividido en dos partes, la una del río Maule al norte sometida por el poder Inkaiko y la otra del río Maule al sur bajo soberanía Mapuche.

Los primeros son los que la historiografía “oficial” basada en las teorías de Ricardo Latcham (hoy desestimadas) ha señalado como pikunche, postulándolos como un pueblo distinto al Mapuche y los segundos son los llamados promaucaes. Lo cierto es que tanto “Pikunche” como “promaucaes” pertenecen a un mismo pueblo y que es el que hoy conocemos como pueblo Mapuche. Ambos grupos se componían de diferentes identidades territoriales, todas con lengua, cultura y modus vivendi común pero con rasgos diferenciables, por ejemplo los Itatache, Mapuche (por el río Mapocho o Mapuche), los Kawkenche, los Penkoche, Wallpenche entre otros y que las invasiones Inkaika, primero, y española después los obligó a unirse e identificarse colectivamente como un nosotros frente a un otro.

Todo el aparataje Inka implicó reproducir su cultura en esta tierra, implementar el régimen de trabajo en Mita, generar grandes cantidades de productos agrícolas y explotar las minas de oro, cobre y plata, lo que habría significado el ingreso de nuevos conocimientos, tecnologías y técnicas de explotación agrícola y minera para nuestros antepasados, esto sin perjuicio de que sin lugar a dudas previo a la llegada del Imperio del Sol existía un universo andino total y completamente interrelacionado que compartía y comparte características comunes.

Resuelto, a groso modo, el panorama de ocupación territorial del invasor del norte nos queda determinar las relaciones y realidades políticas, sociales y culturales que se generaron con los Mapuche-Pikunche sometidos totalmente y aquellos que vivían del río Maule al sur que continuaban gozando de su independencia.

A pesar que no compartimos en lo más mínimo las denominaciones Latchamistas de “Pikunche” y “promaucaes” nos referiremos a estos grupos de esa manera a fin de hacer más fluido el texto ya que es la forma en que lamentable y universalmente se les conoce.

Después de la invasión del Tawantinsuyu la realidad Pikunche y Promaucae fue en adelante muy distinta. Los Pikunche estaban sometidos al yugo Inkaiko, bajo el sistema económico de la mita, obedientes a un Kuraka designado por el Imperio y con la constante y fuerte presencia de la cultura y religión del norte.

Podemos señalar con un ejemplo conocido y puntual la estructura política impuesta por el Inka que recaía sobre un Kuraka (autoridad Inka) llamado Kilikanta (para este ejemplo) que contaba, por fuerza, con el apoyo y sumisión de todos los Mapuche de la zona, pero que una vez iniciada la guerra civil entre Atawalpa y Waskar, con el consiguiente debilitamiento de sus fuerzas que debieron partir a luchar al norte, fue inmediatamente cuestionado por Michimalonko y Tanjalonko que se revelaron a la opresión Inkaika, a pesar que Kilikanta conservó el apoyo de otros Lonko Mapuche que prestaron sus fuerzas para defender la soberanía del Imperio del Sol.

En materia religiosa y cultural el constante roce con la cultura kechua implicó cambios significativos en las identidades territoriales, aunque unas se vieron más influenciadas que otras. Gerónimo de Vivar describe de manera muy viva a la gente de Aconcagua, que eran pro-independencia, y a la de Mapocho que vivía sometida por el Inka Kilikanta (relaciónese con lo mencionado más arriba sobre las identidades territoriales). Vivar menciona que la gente de Aconcagua: “andan vestidos de lana y los pobres andan vestidos de unas mantas hechas de cáscaras de una hierba que tengo dicho, la cual hilan y tejen. Ellos traen una manta que les cubre desde la cintura hasta debajo de la rodilla (chiripa?)” “La lengua de esos valles no difiere una de otra y lo mismo en ritos y ceremonias, todos son uno”, como ven, Vivar menciona una uniformidad en el sistema de vida y cultura de esos Mapuche que contrasta en algunos aspectos con las del valle de Mapocho: “No tienen casa de adoración ni ídolos”, “los señores son casados con diez y doce mujeres, según su posibilidad, la gente común se casa con una y dos mujeres”, “Es su adoración al sol y a la luna, y esto tomaron de los Incas cuando de ellos fueron conquistados. Son muy grandes hechiceros”, “tañen un tambor con un palo y en la cabeza de él tiene un paño revuelto. Y todos asidos de las manos cantan y bailan. Y llévanlo tan a son que suben y caen con las voces a son del tambor”, “El traje de esta gente era antiguamente unas mantas de lana que les tomaban desde la cintura hasta la rodilla (chiripa?), y ceñíanselo al cuerpo. Y el de ellas era una manta pequeña revuelta por la cintura y le daba hasta la rodilla, y con una faja del anchor y tamaño de una cincha de caballo (txariwe?) se ata por la cintura, y otra manta pequeña echada por los hombros y presa en el pecho, y dale hasta la cinta. Este era el traje antiguo, aún cuando ahora andan los mas vestidos al modo del Perú, a causa de la ropa que de allá viene de algodón”. Por otro lado Mariño Lobera señala que los “indios de Chile antiguamente adoraban al demonio consultándole sus oráculos por medio de sus hechiceros; no tenían adoratorios hechizos, sino el primer cerro que topaban”, agrega que el sistema de regadío es el mismo del Perú.

Como vemos, los del Mapocho adoraban al sol y a la luna, pero por otro lado conservaban el característico baile Mapuche al son de ese tambor que perfectamente podría tratarse del kultxung, y con las subidas y bajadas de voces que aún hoy podemos oír en nuestras ceremonias. La vestimenta habría cambiado para la mayoría, se habían ¿ainkado o awingkado?. Las descripciones de Mariño Lobera corresponden a una ritualidad y religión netamente Mapuche.

Por el lado de los promaucaes, que como ya señalamos se componían de múltiples identidades territoriales que vivían unas más alejadas que otras del rango de irradiación de influencia cultural Inka, nos enfrentamos a una realidad distinta en cuánto a lo político pero no así en lo cultural. Vivar los describe así: “Los indios son de la lengua y traje de los de Mapocho. Adoran al sol y a las nieves porque les da agua para regar sus sementeras”, agrega que el territorio promaucae comprende “de aquí hasta el río Maule, que son veinte y tres leguas, es la provincia de las Promaucaes”.

Creemos que existe una confusión por parte de los españoles cuando señalan que el territorio de los promaucaes comprendería entre los ríos Maipo y Maule, si fuese así, como sería posible que el Tawantinsuyu se hubiese establecido en dichos territorios si fue vencido?, si consideramos todo lo que previamente señalamos podemos decir que para el Inka los promaucaes fueron aquellos que les opusieron resistencia en el río Maule, incluso si seguimos la tesis del Abate Molina en cuanto a que el Inka habría llegado hasta la bifurcación de los ríos Rapel y Tinguiririka tampoco tendría lógica la descripción que hacen los españoles de los promaucaes, por esto es que lo más probable es que el Inka llamaba promaucaes a aquellos que vivían inmediatamente al sur del río Maule o en los territorios próximos de ambas riberas. Por todo lo anterior es que lo más lógico es que las descripciones sobre los promaucaes que hacen los españoles se refieran efectivamente a Identidades Territoriales de éstos, las más próximas al radio de influencia cultural inkaika y a las Identidades Territoriales sureñas de los llamados Pikunche.

Que pasó en el periodo que corre entre la llegada del Inka y la llegada del Rey?, algo nos ilustran los relatos previamente mencionados que hablan de una poderosa influencia cultural en los Mapuche que vivían desde el río Maule hacia al norte, influencia que no significó la pérdida de la identidad como pueblo ni de la intención de recuperar la independencia. Consta la influencia en el estilo para vestir, los materiales empleados, en la organización del trabajo, en la lengua, en la religión, en la alimentación, técnicas para trabajar la tierra, materiales, minerales, herramientas y podemos imaginar que en la organización militar, armas entre otros, siempre en un constante convivir. Podrían haberse visto influenciados por nuestra cultura los kechua?, difícil saberlo a ciencia cierta, pero si lo comparamos con el caso español podríamos creer que si. Los españoles que vivían al interior de los campos, en los fuertes o en la frontera con el Meli Witxan Mapu adoptaron el palín, muchos la poligamia, la vestimenta Mapuche entre otros, por lo que viéndolo así no tendríamos porqué pensar que los Kechua no se verían influidos, sobre todo considerando que ambas eran culturas andinas con muchas más cosas en común entre ellas que las que tenían los españoles con los antiguos Mapuche.

En cuanto a los Mapuche independientes creemos que existió un permanente intercambio cultural y comercial. Es dable creer que delegaciones del Tawantinsuyu hayan viajado al corazón del Meli Witxan Mapu a tratar diversos temas o que delegaciones Mapuche lo hayan hecho hacia Mapocho, Quillota o el Cusco, tampoco puede descartarse que se hayan repetido hechos de violencia no documentados entre ambas naciones. León postula que muchos Kechua, Inka y miembros de pueblos sometidos al Tawantinsuyu habrían escapado hacia el Meli Witxan Mapu al comienzo de la invasión española, fortaleciendo los aspectos organizacionales del ejército del tawantinsuyu en las filas del Meli Witxan Mapu; Padden descarta lo anterior porque dice que el estado Inka colapsó antes de la emergencia de nuestra Nación. Al respecto compartimos la hipótesis de León puesto que nuestro pueblo se ha caracterizado por ser extremadamente flexible y observador en los aspectos culturales y técnicos que le puedan servir y respecto de los cuales pueda apropiarse para beneficio propio, y sin renunciar ni modificar los puntos centrales troncos de nuestra cosmovisión e identidad. Sumemos a lo anterior el hecho que en 1541 Mapuche y Kechua del Mapocho y sus alrededores se unieron contra la invasión española siendo finalmente vencidos, lo que posibilita el escape de muchos vencidos hacia el vecino del sur.

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