Eluwun / Funeral

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Cuando fallecía una persona antiguamente, todos se entristecían muchísimo, pero también en cierta forma se alegraban, puesto que su espíritu se iba hacia otra tierra, los espíritus de kimche (sabios), Longko, Machi, Toki, se iban más allá del wenu mapu, es decir a otra dimensión divina (en esa época en general a los volcanes porque eran Püllüam o Pillán).

 

Los Mapuche que no eran autoridad se iban al wenu mapu (otros señalan al Alwe o Amwe, que es el lugar de las almas al otro lado del mar o en la Isla Mocha) y los de almas no buenas, quedaban merodeando alrededor de los lof, es por ello que a veces se aparecían como perimontun (visiones), o simplemente como espíritus sobrenaturales que asustaban a las mismas familias. Eso es lo que dicen las personas mayores.

Es importante distinguir entre el funeral de una autoridad y un Mapuche no autoridad puesto que la ceremonia es distinta. En los lofche Wenteche de Niágara, el Eluwun de una persona que no es autoridad tiene una duración de 4 días, durante los cuales el fallecido está en su casa. El primer día se realiza el wencheñma, que es una comida que se comparte con toda la familia que llega cuando son invitados con werken o mensajero, en el wencheñma deciden si se hará el chipal pun, que serían 4 noches.

 Durante todos los días del velorio se comparte comida y en la noche acompañan familiares y vecinos. Pero si es un Longko el que falleció, durante la noche se tocan instrumentos ülkantun (se canta), se realiza el azentun como un homenaje a quien murió, lo mismo pasa con la machi y para quienes fueron choyke (bailarines de choike), tayülfe (cantantes) etc., y también cuando son muy ancianos.

El día del funeral el muerto se lleva al lelfun (llano, planicie) en donde sus familiares más cercanos y lejanos participaran con una küni o kütxal que es como una ramada en el cual ese familiar carnea algún animal y lleva sus propios invitados o familiares. Llegan todos los familiares hasta más lejanos a acompañar, se comparte mucha comida, también se realiza el ngütxankan, donde dos mayores relatan la vida de quien falleció, y de ahí se lleva al cementerio.

Ya en el cementerio se procede al Awun, cuando fallece un hombre independientemente del cargo o rol que tenga, entonces se realiza una trilla (awun) de caballos alrededor de su ataúd.

Finalmente despiden al difunto con el amulpüllü (partida, despedida del alma) a quienes cumplen un rol muy importante en ceremonias para que su espíritu descanse y regrese al lugar de los ancestros. Esta ceremonia lo realiza la o el machi.

Por su parte, los Lafkenche dicen que al morir un Lonko se toma su cuerpo y se prepara una especie de camilla que se cuelga de cuatro palos con ganchos y que la dejan suspendida en el aire (pilqay se llama esta camilla en donde va el muerto tapado con paños o mantas negras). Luego se prepara un asado de llama o de cordero para el finado, se colocan en varillas para asadores los pedazos de carne, que, cuándo está al punto, dejan puesto un pedazo a cada lado de la cabecera del pilqay, dejándose otros pedazos encajados en la sobrepuerta de la casa, el palo lo cuelgan por sobre la testera del pilqay.

Luego se traen todas las riquezas en joyas que haya tenido el fallecido, y las de todos sus vecinos, y las colocan colgadas encima de la cabeza y a ambos lados de ella. El hijo organizador del funeral conversa con los principales, y propone fijar modo y plazo para el entierro, aunque otros se pueden oponer y le pueden decir que muchos son pobres, que hay que planificarlo bien, así que piden que se mande a un grupo de kon'a (sirvientes, soldados) a hacer un wampo (una canoa) que se saca de algún pelliñ, se talla y se coloca ahí al "finao", además se hace una tapa que la cubre.

 

Trasladan al fallecido al wampo, lo repletan de alimentos como el asado especial de los muertos, muday de maíz, harina tostada, pan, papas cocidas, “que vaya bien aprovisionado el muerto” dicen. Luego lo dejan tapado el wampo, vienen algunos hombres y beben sobre el ataúd vertiendo el muday sobre la tapa del wampo. Luego se comienza a enviar werken (mensajeros) a todos los parientes del fallecido y de sus deudos quiénes a su vez transmiten el mensaje a otros y así sucesivamente. Comienzan a llegar las visitas y comienza el pentukun (saludo de bienvenida) que en estos casos termina haciéndose con el "que se encarga de todo el entierro", quién va recibiendo visita por visita conversando ceremonialmente (pentekun o chaliwun en otros lugares), porque no se pregunta cualquier cosa, generalmente hay un protocolo en lo que se dice y en las tonalidades empleadas. Cuándo el visitante termina diciendo por ejemplo “fachi antü mëleiyu peukëlen mai tëfáaaaaaaa (típica entonación Mapuche al término de decir algo en contexto ceremonial), sería como ”hoy estoy aquí, pues, a verrrteeeeeee”, en ese momento todas las mujeres de alrededor se ponen a llorar.

A todas las visitas se les atiende con asado, muday y chicha. Llegan con la respuesta los werken de quiénes vienen y cuándo. Se prepara el recibimiento mientras sigue llegando la gente. Podían pasar 3 meses sin que se entierre al layche (muerto). En algunas partes lo dejaban sobre el fogón para que con el humo no se deteriore tan rápidamente.

Finalmente se fijaba un día del entierro y se daba aviso a todos nuevamente. Se mataban muchísimos animales para recibir a cientos y a veces miles de personas para los funerales. Se tallaba un CheMamüll (escultura de madera con forma humana), a su costado se colocaba un cuchillo de madera si era hombre y soldado valiente. Este ChéMamüll se colocaba fuera de la casa con una banderita blanca en señal de haber un muerto adentro. Se busca una pampa donde se velará al muerto la noche anterior al entierro, y a su cabeza va el CheMamüll con la bandera.

Luego, con las visitas reunidas, llevan mucha carne y chicha. Ya en la pampa se hace ashnel y awün por los jinetes del ashnel con sus caballos ajaezados, donde comienzan a dar vueltas alrededor del muerto en el sentido del sol (awün). Antes de comenzar gritan cuatro veces iá para después correr a rienda suelta alrededor del muerto gritando iaiaiaiaiaiaia!, al mismo tiempo suena el kultrung (tambor), suenan los kull kull (cuerno de buey), los lonkil (instrumento aerófono) y las cornetas que tenían de los españoles (Leftraro tenía la que le llevó a su amigo Marcos Veas), mientras las mujeres lloran.

Después hacen ashnel, en donde dos jinetes se colocan en la cabecera del ataúd, uno a cada lado, y desde ahí galopan hacia el oriente haciendo afafan, vuelven y lo hacen de nuevo. A la segunda vez son reemplazados por otros que hacen lo mismo, y así sucesivamente. Durante la noche se va alternando entre ashnel y awün.

Luego alguien pide que se baile en honor al muerto y se colocan en fila a ambos lados del ataúd unos cantaritos con muday, los jinetes se bajan de los caballos y toda la concurrencia baila alrededor del ataúd en el sentido del sol al ritmo de los instrumentos ya señalados. Terminado el baile vienen los parientes del finado representantes de sus cuatro linajes (de cada abuelo), colocándose a cada lado del ataúd; quedan frente a frente, se miran y comienzan a brindar con el que está frente de cada uno, toman un sorbo y se intercambian los vasos, vuelven a beber y se vuelven a intercambiar los vasos, y así sucesivamente hasta que derraman sobre el ataúd lo que queda en los vasos; esta ceremonia se llama wenche mawun.

Para el alumbrado hay antorchas de kolüwe secos y mantienen fogatas que esparcen la luz. Ya avanzada la noche llaman a un peñi (hermano) que se dirige al chemamüll con un wiño o mal llamado palo de chueca, golpea el chemamüll con él y grita: ioooooo tooooo! Y dice: “fachi pun mai petu kompañuwin tëfa, wülechi antü chaliwëdaiaiñ. Pülli netuaimi mai ka püllü netuaimi. Deuma tranakënomuaiñ mai. Ká fëmkenoaimi mi fentenchi yall, kom tami puel che yem. Ká femtemchi famnen ká niefuimi; deuma kam ta kom tranakënofimi. Tunte kam Lladküyeuliiñ, nelai mai iñ chumu: wal, deuma mai ta amuaimi ta tëfaaaaaaaaaaaaa” Traducción: “Esta noche te estamos acompañando todavía, mañana tendremos que decirte adiós. Volverás a ser polvo y volverás a ser espíritu. Ya te irás de nosotros, dejarás tu numerosa descendencia, toda tu apesadumbrada familia. Poseíste tantos bienes; ya los has abandonado todos. Por mas desconsolados que estemos ya podemos cambiar nada respecto de tu estado; ya te irás ahoraaaaaaa!”. (amul püllü)

Al día siguiente llevan mucha comida y bebida al lado del ataúd y comienzan otra vez a hacer ashnel. En la mañana sigue llegando gente, que manda un werken al anfitrión para rogarle que les permita hacer awun alrededor del fallecido, el anfitrión no pone problemas y los invita a acercarse ordenando a su vez a los jinetes del ashnel que hagan awün. El Longko general de los recién llegados quiere hacer el honor, entonces encabeza a sus 200, 500, 1000 lanceros y hace el awün, levantando su lanza y gritando iá, afafanm! Y todos gritan iá, luego vuelve a ordenar lo mismo iá, afafanm y todos obedecen, esto es cuatro veces, para que luego el Lonko grite iaiaiaiaiaiaia y todo el coro le obedezca y haga afafan, todo, con el estruendo de los caballos, el ruido de los instrumentos, mientras se obscurece el día por las nubes de polvo que levantan los corceles mientras las mujeres se acumulan alrededor del muerto y lloran desesperadamente. Finalmente los jinetes rompen filas y corren todos en dirección al sol naciente.

Luego el Ñizol (director, superior) del funeral ordena a su gente montar a caballo, va donde los recién llegados, se forman todos frente a frente en una extensa fila y se saludan estrechándose la derecha mientras vienen las mujeres y los agasajan con alimentos y bebidas. Posteriormente ordenan traer más chicha en los mareüpull (jarros rituales) que se los entregan a los ñizol quiénes los reparten entre su gente para realizar otro awün, ahora todos reunidos.

Del “velatorio” el cotejo se dirige al Eltuwe (lugar de descanso), en la procesión los jinetes del ashnel continúan galopando alrededor. Llegando al eltuwe se saca la tapa de ataud y se le coloca muday, carne asada, pan y lo que no cabe lo meten a los lados del wampo o sobre éste. “Kalli ñi pual ñi pëllü n-ome lavken” “que tenga para comer el alma allende el mar”. Luego entierran al Lonko, sobre ella colocan un pequeño kuel o “túmulo” y en la cabecera ponen el che mamüll.

Un peñi reflexiona sobre la muerte, la partida del Longko y lo que viene para el lofche, agradeciendo a todos su visita. Termina el eluwun llevando cada persona un grupo de gente a su casa para agasajarlo. Al día siguiente todos volverían a su tierra.

 Lo relatado se da y dio mucho en la zona Lavkenche. En la zona Williche de Mallólafken (Villarrica), los funerales eran similares pero con otras prácticas según el período. Generalmente en esa zona se levantaban pequeños montículos de piedras cubiertos con tierra para que sea visible y perdurable el recuerdo del muerto.

En resumen, las ceremonias en si son similares, aunque también hay otros relatos diferentes, como el caso de Purén, donde se transporta al muerto por las ruka de sus amigos como despedida, para finalmente volver y hacer algo similar a lo ya mencionado.

 

 Relatos y testimonio del chachay Martín Kolüwingka de Romopulli, LavkenVtáMapu, Ngulumapu, Wallmapu, País Mapuche.

 Lonko Pascual Koña ñi tukulpazugun.

Ricardo LATCHAM, COSTUMBRES MORTUORIAS DE LOS INDIOS DE CHILE Y OTRAS PARTES DE AMÉRICA, IMPRENTA BARCELONA AÑO 1915.

El Cautiverio Feliz Tomo II. Editorial RIL, Santiago 2001.

Tom Dillehay, Monumentos, Imperios y Resistencia en los Andes, editorial IIAM año 2011.

 Relatos y testimonios del Kimche Ramón Melín de Ipinko Bajo, LelvunVtámapu, Ngulumapu, Wallmapu, País Mapuche.

Relatos y testimonios de Sergio Kaniw LLankinaw de Niágara, InapireVtáMapu, Ngulumapu, Wallmapu, País Mapuche.

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